Aunque parezca increíble el corazón nos identifica como una huella dactilar.
El corazón de cada persona late con irregularidades únicas. Trasladando esta información a un algoritmo, una empresa norteamericana ha creado una pulsera con la que se pueden sustituir las contraseñas del ordenador por el latido del usuario.
El corazón de cada persona late con irregularidades únicas. Trasladando esta información a un algoritmo, una empresa norteamericana ha creado una pulsera con la que se pueden sustituir las contraseñas del ordenador por el latido del usuario.