El grafeno es un material milagroso, descubierto en 2004. Se trata de una lámina de carbono de un átomo de espesor. Es un millón de veces más fina que una hoja de papel.
El grafeno es extremadamente ligero: una lámina de un metro cuadrado sólo pesa 0,77 gramos. Es transparente, flexible, impermable, no contamina, y es 200 veces más fuerte que el acero. Además es superconductor: 100 veces más rápido que el silicio usado en los chips.
Conduce el calor, genera electricidad cuando recibe luz, y cambia sus propiedades cuando se combina con otros materiales. Su unión es tan perfecta que ni siquiera los átomos de helio, los más diminutos que existen, pueden atravesarlo. ¿Y hemos mencionado que si la lámina recibe daños, se autorepara?
Por si fuera poco, es barato de fabricar, y es muy común en la Naturaleza. Todos los países lo tienen en abundancia.
Graphenano comenzará a producir baterías de grafeno para coches eléctricos en el primer semestre de 2015. Dos de las cuatro principales marcas alemanas de automoción las van a probar este mismo mes en sus vehículos.
Debido a su densidad, de momento estas baterías son demasiado grandes para usarse en dispositivos móviles, pero Graphenano ya está trabajando para reducir su tamaño. Entonces, un smartphone podrá recargarse en 5 segundos.
El grafeno será, sin duda, uno de los materiales que revolucionarán la tecnología en los próximos años. Esto no ha hecho nada más que empezar...
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